REVOCAR NO ES MATAR

Posted on febrero 14, 2011

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(Imagen destacada: En Diciembre de 2010, Carlos Vera presentó cerca de 250 000 firmas en rueda de prensa, recogidas en Guayaquil)

La revocatoria se suspende y los que la impulsamos estamos en un limbo. No hubo triunfo que celebrar ni derrota que asumir. Hubo y hay, eso sí, una persecución estatal que pasa por alto para quienes observan desde las gradas el proceso, pero no para quienes se involucraron o, en algo, les preocupa la democracia. Seis meses después de recoger firmas, hay cosas que compartir. ¿Cómo se vivió desde adentro la revocatoria y qué lecciones deja?

¿Por qué me metí en esto?

Desde funcionarios públicos hasta insultadores anónimos se burlan insinuando que “defendiendo al papi”. La verdad es que mi padre no necesita que lo defienda. El tiene sus razones para impulsar la revocatoria y las ha expuesto en varias ocasiones.

La mía es mucho más simple y se resume en tres palabras: CONCENTRACIÓN DE PODER

Nunca antes, un gobernante acaparó el control del Estado como Correa. Subordinados, atemorizados o abiertamente aborregados a él están *1 La Asamblea, Fiscalía, CNE y Corte Constitucional. Hasta ahí, empate con Febres Cordero, que logró algo similar cuando le pusimos el apodo de dueño del país. Pero Correa lo superó: además de buena parte del Estado, controla más de 20 medios de comunicación que creó o incautó (prometió venderlos hace dos años).

Algunos hinchas del mandatario se niegan a aceptar esta realidad o la justifican con una retórica que no convence: estamos en una época de ruptura y los grandes cambios requieren soluciones radicales. Lo que sostengo es que no veo “grandes cambios” en la forma de asumir el poder cuando se consolidan el caudillismo y el totalitarismo. Un gran cambio sería consolidar la democracia, que incluye auténtica independencia de poderes del Estado, no superar a Febres Cordero en su afán por apoderarse de instituciones públicas. Como si no fuera evidente, hoy Correa, a través de consulta, pretende controlar la justicia y lo justifica con un argumento que demuestra que ni él se cree esto de que los ecuatorianos somos buenos pero no tontos. Yo pienso que nos quiere ver la cara de pendejos:

Confíen en mí”

¿Por qué habría que darle a un hombre el control de la justicia? ¿Porque se confía en él? La respuesta es no. Ningún hombre debe controlar la justicia aunque se confíe en él. Si no, dejémonos de farsas y démosle de una vez el trono en lugar de estar jugando a ser República. Uno de los principios de la democracia es limitar el poder de los gobernantes. Esto nada tiene que ver con la confianza sino con algo menos subjetivo: no se puede ser juez y parte. Si Correa controla la justicia, ¿cómo sabremos si la justicia se ocupará de controlarlo a él?

Lo que antes era un solapado interés por hacerse del control total del Estado hoy se llama “democracia radical” porque la gente decidirá en la urnas (luego de una campaña masiva, millonaria y manipuladora del gobierno, por supuesto). Y como para Correa la razón es sinónimo de mayoría (el mismo argumento del Chavo, que decía que Kiko era estúpido por mayoría de votos), tendrá el poder total por decisión de la mayoría, lo que demostrará que no solo nos quieren ver la cara sino que mismo mismo, sí somos pendejos.

Apoyé e impulsé la revocatoria porque estoy contra la CONCENTRACIÓN DE PODER, que combato no para apoyar a mi padre, sino porque me interesa el país en el que está creciendo mi hijo.

 

¿Era Carlos Vera la mejor punta de lanza? Tal vez no. Pero fue la única.

Muchos hablan de combatir a Correa pero pocos hacen algo. Por lo general, los partidos de oposición consultan las encuestas antes de actuar. Si los números no les favorecen, esperan. Todos calculan por temor al fracaso. A nivel de organizaciones, pasa algo similar. Las personas que se han dado cuenta de los niveles de corrupción y concentración de poder, se reúnen a conversar. Hablan de estrategias, mecanismos, candidaturas… pero nunca hacen nada. Todo el mundo espera. Espera a que alguien haga lo que ellos no se atreven a hacer. O esperan porque odian la idea de arriesgar y es mejor mantenerse en un lugar seguro. Mi viejo, de pocas pulgas por naturaleza, se cansó de esperar y dio el salto solo. Buscar un consenso en la oposición habría tomado años. Hacerlo con la “sociedad civil”, un eternidad. La filosofía fue: el barco zarpa. Súbanse los que quieran, pero no les vamos a pedir permiso para zarpar. Eso hace de mi viejo un tipo consecuente con su carácter y sus ideas. Pero no necesariamente lo convierte en un buen político.

A mi viejo no le calza el traje de político y no sé si algún día llegue a sentirse cómodo en él. En esta incursión en el oscuro mundo de la política, pude entender (o mejor dicho, ser testigo, porque ya lo entendía) de qué se trata todo esto: agendas personales, intereses corporativos y buitres que siempre se ofrecen al mejor postor. Desde Abril de 2009 en que mi padre renunció a Ecuavisa, no faltan las voces de quienes lo quieren hacer presidente para que luego se les devuelva el favor. No faltan los dirigentes provinciales que ofrecen su apoyo “a cambio” de liderar una eventual lista local. No faltan las corporaciones que se sienten cómodas financiando a todos los políticos para que luego nadie les joda. Y, obviamente, no faltan los partidos políticos con su agenda propia. Ese es el Ecuador. Todos quieren su pastel. Y no crean que con Alianza País es distinto. Hoy ellos tienen el poder. Luego lo tendrán otros y así, cada uno se turna una tajada mientras en la asamblea y fiscalía, se preocupan de cualquier cosa menos de investigar las denuncias de corrupción de funcionarios públicos. Todos muerden su queso. Carlos Vera, afortunadamente, logró mantenerse al margen de esas tentaciones. Pero mantenerse fiel a los principios tiene su precio.

La cosa pintaba bien cuando hubo un acercamiento a JJ Rendón y su equipo. Rendón, estratega político venezolano, fue el asesor que levantó de las cenizas la campaña de Juan Manuel Santos en Colombia. Mucho se ha dicho sobre Rendón, un personaje claramente polémico. Para algunos bolivarianos es casi que el anticristo. Lógico, le tienen terror porque es probablemente el mejor estratega político de latinoamérica y cuenta con un equipo realmente envidiable de profesionales. Para rematar, es abiertamente antichavista. O sea, los revolucionarios no distinguen entre él y el diablo. A Rendón no le interesaba hacer dinero con nosotros, sabía que no lo teníamos. Le interesaba cortarle un tentáculo a Chávez y así nos lo hizo saber. Pero, desgraciadamente, no contábamos ni siquiera con el monto simbólico que el cobraría por sus servicios. El dinero empezó a ser un serio problema para la revocatoria.

Las campañas políticas cuestan millones y quien lo niegue, miente. Nosotros, ni siquiera logramos los $600 000 necesarios para recoger las firmas con brigadistas, método que nos garantizaba 2 000 000 de firmas en 4 meses, con 400 brigadistas pagados, recorriendo a diario el país. Y digo “nos garantizaba” porque sí existen dos millones (*2) de ecuatorianos dispuestos a firmar, lo que convertía la etapa de recolección de firmas en un desafío logístico antes que político. Los compromisos económicos que mi padre había logrado comprometer, no se cumplieron (solo podría especular el por qué) y quedamos con una mano adelante y otra atrás. No había presupuesto para comunicación, logística, brigadistas… nada.

En ese momento (Agosto 2010), Correa apenas nos mencionaba en sus cadenas sabatinas. Ni siquiera hablaba de Carlos Vera sino que salía con el típico “por fin se quitó la máscara el político disfrazado de periodista” (siempre me pregunté si la incursión en la política de Correa podría resumirse en términos similares: “por fin se quitó la máscara el totalitario disfrazado de economista”) Se mofaba de la recolección de firmas a pesar de que fue su partido quien puso la figura de la revocatoria presidencial en la constitución. Pero, al margen de eso, nos ignoraba casi totalmente. La estrategia de correa era la correcta: como no teníamos posibilidades de hacer comunicación masiva, solo podía hacernos un favor hablando, aunque sea mal, de la revocatoria. La verdad es que la mayoría de ecuatorianos ni siquiera sabía que habíamos iniciado el proceso y, los que lo sabían, no sabían como adherirse a él. Teníamos apenas un grupo en facebook, luego una cuenta en twitter y pocas entrevistas en medios masivos para hablar del proceso. Casi nada.

En medio del caos, decidimos organizar todo con voluntarios. Un voluntario era una persona que recogía las firmas en su ambiente de trabajo, en su barrio, en su universidad, con sus amistades. Poco a poco, fuimos organizando cientos y luego miles de voluntarios a nivel nacional y en el extranjero. Teníamos voluntarios de 100 firmas y voluntarios de 10 000 firmas. Pero su rendimiento, por varios factores, fue aproximadamente del 60%. Honestamente, le tuve poca fe al método de voluntarios. Para mí la prioridad fue siempre buscar financiamiento para hacer comunicación masiva y tener brigadistas. Mi viejo no estaba dispuesto a retroceder: aún sin dinero, había que sacar esto adelante. Y, la verdad sea dicha, nos empezó a ir bien. Pero llegó el 30S y todo se fue al carajo.

De impulsar un proceso democrático, a golpistas.

La única certeza que tengo del 30S es que el gobierno miente. ¿Fué un intento de golpe? ¿Fue planificado? ¿Está Sociedad Patriótica involucrada? Creo que hay razones para pensar que sí y que no a cada interrogante. Se supone que en una sociedad democrática la justicia debe determinar responsables y sancionar. Pero como no estamos en sociedad democrática, fue el gobierno quien determinó a los culpables y armó una campaña para involucrarnos, de yapa. Para ellos, Carlos Vera y Lucio Gutierrez armaron el golpe. La hipótesis es tan ridícula, que ni siquiera tienen la hombría de acusar directamente a Carlos Vera sino que acusan a “sus amigos”:

Entonces, “los amigos del Vera”, que nadie sabe quienes son ni tienen rostro ni nombre, son golpistas, pero para mostrar a los “golpistas” muestran la cara del Carlos Vera. Una vez más, trolos de la SECOM al mando de su capataz, violan los más elementales principios democráticos, usando dinero del Estado para atacar a rivales políticos. Y les resultó, por supuesto. La ya mermada imagen de mi padre (luego de años de constates ataques oficiales), que contaba con nulos espacios para responder a la injuria, se vio aún más afectada. Firmar por la revocatoria generaba miedo y la credibilidad de su principal impulsor, estaba en duda. Carlos Vera, quien combatió frontalmente la dictadura de Gutierrez, era ahora su principal aliado. ¿Por qué? Porque a Correa no le gusta que recojan firmas.

Luego del 30S, se nos acusó de un delito. Pero tan absurda es la acusación que ni siquiera la Fiscalía que ha demostrado su afinidad total a Correa (Ejemplos sobran. El más reciente es la detención de Carrión) nos llama a rendir declaración o ha levantado una orden de prisión. Qué importa. El daño está hecho. A la vista de millones de ecuatorianos que se creen la telenovela gobiernista, somos golpistas.

El ritmo de la recolección de firmas bajó. Varios voluntarios se asustaron. La campaña de injurias duró aproximadamente dos meses en TV, noticieros oficiales, cadenas, radios y diarios del Estado. Nos difamaron sin parar hasta Diciembre. En ese punto, di por perdida la pelea. Pero el round no se acaba hasta que suena la campana…

Diciembre y Enero, sorprendentes.

No pensé que la gente aprovecharía las reuniones familiares y las fiestas de Diciembre para recoger firmas. Solo en mi oficina en Quito, pasamos de entregar un promedio de 300 formularios diarios, a 4000. Solo a través de twitter, mi viejo logró movilizar unos 500 voluntarios adicionales a los 2000 que ya estaban trabajando. El efecto 30S empezó a debilitarse. La gente había perdido el miedo o les ganó la indignación y empezaron a activarse. Correa ayudó, porque empezó a nombrar a Carlos Vera y la revocatoria cada sábado. Eso despejó la duda y los rumores de que la revocatoria se había detenido.

Entregamos formularios a todo tipo de gente. Muchas personas que trabajan en el Estado colaboraron, hartas de ver, desde adentro, los niveles de corrupción de la Revolución Ciudadana. Las denuncias que recibimos, las historias que hemos escuchado, son para una película de terror. Pero ese es tema de varios posts que vendrán con el tiempo. Por lo menos en Quito, a ese ritmo, podíamos llegar a las 300 000 firmas originalmente propuestas para esta ciudad. Seguramente el incremento en la recolección de firmas llegó a oídos de Carondelet. El CNE preparó su primera trampa:

El 6 de Enero, de manera ilegal, el CNE cambió el reglamento, en pleno proceso de recolección. Básicamente, solo podrían firmar las personas que habían votado con anterioridad y no las que estaban inscritas para votar, en el padrón. Calculo que, solo con ese cambio, nos perjudicaron con aproximadamente el 15% de las firmas. Es decir, entre 150 000 y 200 000 firmas. Mi padre lo explicó mejor: “Es como que en el primer tiempo mano en el área es penal. En el segundo, es tiro libre”. Con esa lógica, procedió el CNE.

La cereza del pastel llegaría exactamente 20 días después, con la sentencia de la Corte Constitucional a favor de la AME. La sentencia, no estuvo excenta de irregularidades, como lo advirtió PODERES en su página web. Casi ningún medio le paró bola a este asunto. Más allá de las irregularidades, la sentencia es cantinflesca:

Párrafo 2:

  • Se dispone como medida cautelar la suspensión por parte del Consejo Nacional Electoral de los procesos que se encuentran debidamente calificados para la revocatoria del mandato a las autoridades de elección popular, hasta que la Asamblea Nacional regule los requisitos y procedimientos para hacer efectivo este derecho de participación, y se establece que las autoridades objeto de revocatoria, cuando la solicitud esté debidamente calificada por el Consejo Nacional Electoral, podrán, en ejercicio de su autonomía de voluntad, solicitar a dicho organismo la suspensión del proceso en base a la presente sentencia, mas, quienes así no se manifiesten, se entenderá que es su decisión continuar con la revocatoria y así deberá proceder el Consejo Nacional Electoral”

Amarillo: La CC SUSPENDE LAS REVOCATORIAS hasta reglamenteo de la asamblea (Inconstitucional)

Azul: La CC dice que el CNE podrá calificar el proceso (Aguanta… ¿no estaba suspendida?)

Rojo: La autoridad a ser revocada decide si se le revoca o no. (Inconstitucional, canallesco, taradesco y condoritesco)

¡Gracias Correa por darnos permiso para revocarte!

Luego de todo esto, en su cadena pasada (Febrero 12, 2011), el bondadoso Correa nos dio autorización para que le revoquemos el mandato. ¡Tan generoso y democrático! Nos desafió a presentar las firmas y nos llamó mentirosos. Dijo que ojalá el país recuerde esto en el futuro, con miras a un eventual castigo en las urnas al “mentiroso” de Carlos Vera. Este mismo personaje que se gastó plata de todos en acusarnos de golpistas, que movió sus influencias en el CNE y la CC para sostener su terreno, nos llama mentirosos.

Nada es casualidad. En la misma cadena, Correa se encargaría de proteger a Paco Velasco, a pesar de las contundentes denuncias en su contra que presentó César Montúfar. Esta actitud y estos dos hechos no son aislados, sino que son parte de la política de este gobierno: por un lado, emplear todos los recursos posibles para desacreditar, difamar y anular al “rival”. Esos recursos incluyen usar su propia constitución como papel higiénico, de ser necesario. Por el otro lado, proteger y apoyar al funcionario que tenga graves denuncias de corrupción, siempre que sea fiel y esté alineado al proyecto. Así, por ejemplo, quien se desafilia de Alianza País, es un traidor. Pero quien factura con el Estado siendo asambleísta, es premiado.

Recoger firmas en Ecuador es casi tan grave como matar. No te meten preso, pero todo el poder del Estado se usa para anularte. Recoger firmas es ser golpista. Es ver cómo te cambian las reglas del juego. Es ver cómo violan la constitución para perjudicarte. Y es ser insultado a diario desde el poder. Un sicario en este país la tiene más fácil. Viene, mata y se va, impune. Un ministro, funcionario o asambleísta corrupto, es premiado. A los delincuentes Correa los trata con cariño cuando los visita a las cárceles. A quienes impulsamos una salida democrática, nos acusa de delincuentes.

Así las cosas, me alegro de que estos seis meses hayan terminado. ¿Íbamos a lograr las firmas? Honestamente, no lo sé. Lo que nunca haríamos, es entregárselas al poder para que persigan a los firmantes como lo hicieron en Venezuela. Más de un millón de personas se la jugaron. No los vamos a delatar.

La historia continúa esta semana, con una demanda internacional en la CIDH.

(Nota: mañana adjuntaré fotos y más videos al post)

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Posted in: Política