Un oficio que siempre estorba al poder

Posted on enero 5, 2011

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periodista

Día del periodista y poco tiempo para hacer un análisis profundo.

Lo aprovecho entonces para compartir algunos conceptos básicos:

– En Democracia, la prensa debe ser un contrapoder. Esto significa que su labor más importante es informarnos de todo aquello que el poder no quiere que sepamos, como actos de corrupción o inconsecuencias entre lo prometido y lo hecho por los gobernantes. En dictadura, normalmente a los periodistas se los calla o somete para que sean un instrumento más de propaganda. Reflexionen ustedes y saquen sus propias conclusiones:  ¿de qué lado se ha inclinado la balanza estos cuatro años?

– El discurso oficial viene realizando un trabajo realmente excelente en desprestigiar a todos los medios (menos los suyos, por supuesto) y hoy, más que nunca, el discurso anti-prensa tiene un eco importante en la gente. Un aplauso para los Alvarado broders, impecables ejecutores de la política del boyscout mayor.

Ilustración de Alberto “Kiko” Rodríguez, ganadora del Premio Jorge Mantilla en 2010  (@kikolive en twitter) http://www.carikaturas.com

– ¿La prensa es una maravilla? Para nada. Yo mismo le he perdido la fe a buena parte de ella. Por eso verán que en mi página de inicio reza “Solo nos queda el internet”. Pienso que en estos cuatro años pasamos de medios malos o mediocres (en general) a medios subordinados, controlados o atemorizados por el poder. Pasamos de una situación general mala, a una grave, porque la prensa pierde su rol de contrapoder y pasa a aupar el discurso oficial, sin desmenuzarlo y desenmascararlo. Los síntomas son evidentes: Los programas de opinión en TV han prácticamente desaparecido. El gobierno pide cabezas en Teleamazonas luego de que Fidel Egas vendiera sus acciones. Gama y TC se pasan “buscando la verdad” que nunca encuentran y no se responsabilizan por las calumnias que dicen. Los medios regionales o pequeños son chantajeados por la puta, perdón, la pauta oficial (si hablas mal de mí, no te doy publicidad. Si hablas bien, te premio con publicidad). Al mejor trabajo de investigación periodística de los últimos años, lo atacan y amenazan con prisión a sus autores (JC Calderón y Cristian Zurita). Incautan las cpus de Vanguardia, no por un asunto de inquilinato, sino por la información sensible que contienen (A pesar de una orden judicial, Vanguardia no ha podido recuperar sus discos tras cuatro intentos). Y podría citar muchos ejemplos más…

Fuerza y claridad entonces para los periodistas en su día. Mi esperanza está en la nueva generación. Que no cedan sus principios… ni ante sus jefes ni ante las ambiciones del poder.

Les dejo un análisis que hice hace un par de meses sobre la propaganda oficial y su visión del periodismo:

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